La tarde había sido lluviosa y fría. Llegué a casa bastante cansado; me acostaría pronto y olvidaría los avatares del día. Al descalzarme, mis calcetines y mis pies estaban mojados. No podía ser. Me sentí burlado; había gastado demasiado dinero en ellos. No lo pensé más; tomé los zapatos y los arrojé a la basura.
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