La medida
tomaron con un palo
y erraron ciertamente en el tamaño;
tallaje, de esa suerte, no era extraño
que trocara en nocivo mi regalo.
Camino,
corro, juego, salto, escalo…;
¡y esos zapatos, duros como estaño,
que infringen a mis pies enorme daño!
¡Qué domingo aquel, qué domingo malo!
Cuando llego
a mi casa dolorido
y cojo ¿qué ha pasado?, me pregunta
mi madre. ¡Cómo has puesto esos zapatos!,
me riñe. Yo
la miro constreñido
y no oculto el enfado. ¡Hasta la punta
de mis pies ha sufrido malos tratos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario