Llegó la Parca
negra y asesina
agitando ante ti sucia guadaña
y amenazó tu cuello con su saña.
Se hizo presente la oscura vecina;
la que siega
esperanzas, la que mina
futuros, la que trunca, la que daña,
resecos huesos y menguada entraña,
la que todo emponzoña y contamina.
Apresurada,
erró el golpe certero,
mas dejó su sello, marcó el terreno,
se adueñó de ti, clavó su bandera.
Rompió tu
vida, tu impulso primero,
quebró todos tus días, puso freno
a la luz y cerró cualquier frontera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario